Berrien aukeraketak

Recomendaciones para reducir la mortalidad por sobredosis

Beletsky, L. et Al, Closing death's door: action steps to facilitate emergency opioid drug overdose reversal in the United States, Philadelphia, Center for Health Law, Policy and Practice, 38 págs, 2009.

La mortalidad asociada a las sobredosis de opiáceos constituye una de las principales causas de muerte accidental en Estados Unidos, con cerca de 16.000 personas fallecidas cada año. Se trata de una cifra elevada, equiparable a las muertes producidas, por ejemplo, a causa del sida. A pesar de ello, no ocupa un lugar preferente en el seno de las políticas de salud pública, ni en el interés social de la opinión pública de aquel país. Con el objetivo de promover un debate sobre la necesidad de reducir la mortalidad asociada a las sobredosis de opiáceos, se estableció un grupo de expertos independientes sobre el tema, cuyas conclusiones recoge el presente documento.

En primer lugar, el informe analiza los problemas que se encuentran en la base de la escasa implantación de los programas de prevención de las muertes por sobredosis –dificultades para reconocer los síntomas, desconocimiento de los beneficios ‘resucitadores’ de la naloxona, reticencia a contactar con los servicios de emergencia por parte de los testigos, etc.–. A continuación, se presenta una serie de recomendaciones destinadas a prevenir las muertes por sobredosis, entre ellas: mejorar los sistemas de identificación de los grupos de riesgo; aumentar la financiación de los programas de prevención y de intervención de emergencia; extender el conocimiento de los programas de intervención entre las personas consumidoras de opiáceos; informar a la población en general sobre la intervención en casos de sobredosis; fomentar la implicación de los organismos y grupos profesionales en la aplicación de las medidas de emergencia frente a la sobredosis –incluyendo, de nuevo, la administración de naloxona–; promover las reformas necesarias para eliminar las barreras legales que dificultan la aplicación de estas medidas de urgencia –básicamente, la inmunidad para las personas que llaman a los números de emergencia, así como la consabida autorización para la administración del citado fármaco antagonista– y ; en último lugar, facilitar el acceso a la naloxona, eliminando las barreras legales para su distribución, reduciendo su elevado coste y mejorando las vías de administración.

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