Berrien aukeraketak

Apoyo a los programas de reducción de daños asociados al uso inyectado de drogas

Secretaria del Plan Nacional sobre el Sida, ICAP 2008: informe del cuestionario de actividades de prevencion del VIH en las Comunidades Autónomas, Ministerio de Sanidad y Politica Social, Madrid, 72 págs., 2009.

Desde 1995, la Secretaría del Plan Nacional sobre Sida recopila y analiza anualmente la información de las principales actividades desarrolladas por cada uno de los planes autonómicos de prevención de la infección por VIH. En esta decimocuarta entrega del Informe ICAP (informe del Cuestionario de Actividades de Prevención) se analiza la información relativa a 2008, así como la evolución de años anteriores. El ICAP-2008 se estructura en torno a tres bloques de información –componentes universales de una respuesta de prevención unificada frente a las nuevas infecciones; programas específicos de prevención en población de alto riesgo; y estimación de recursos económicos destinados a la prevención, el apoyo y la atención a las personas afectadas–, al final de los cuales se ofrecen las correspondientes recomendaciones.Entre las referencias relativas a la prevención del sida en población con comportamientos de alto riesgo, y más concretamente, con las personas consumidoras de drogas por vía parenteral, el informe recalca que el numero total de programas de intercambio de jeringuillas ha disminuido, siendo en 2008 de un total de 147 –frente a los 200 de 2007–, aunque el número de puntos de intercambio de jeringuillas (PIJ) declarados se mantiene. Destaca también el hecho de Cataluña concentra algo más de un 43% del total de PIJ en España. Entre las recomendaciones de actuación que realiza la Secretaría del Plan Nacional sobre las personas consumidoras de drogas por vía parenteral, cabe mencionar las siguientes: intensificar las intervenciones preventivas y los programas de reducción de riesgos y daños dirigidos a este colectivo; garantizar el acceso al material de inyección estéril, eliminando las desigualdades territoriales; normalizar la distribución de este material en otros servicios (centros de atención primaria, hospitales, programas comunitarios de base), reforzar los PIJ en los centros penitenciarios; ampliar la participación de las oficinas de farmacia; buscar nuevas estrategias de captación de poblaciones ocultas; y, finalmente, ampliar el número de experiencias relacionadas con la mejora de las condiciones de inyección –salas de inyeccion– y los programas de mantenimiento con heroína.

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Itzuli