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El consumo femenino de tabaco

Hitchman, S.C. / Fong, G.T. Gender empowerment and female-to-male smoking prevalence ratios. Bulletin of the World Health Organization, nº89, 2011, 195-202 páginas.

Sabemos que fumar, a lo largo de la historia, ha sido una cuestión de clases sociales. El tabaco comenzó siendo un artículo de lujo reservado a las clases privilegiadas que, con el tiempo, se fue extendiendo entre las grandes masas poblacionales. Pero el tabaquismo también ha sido un hábito ligado al sexo. En Europa, a principios del siglo pasado fumaban casi únicamente hombres pero, poco a poco, las mujeres han ido aumentando su consumo hasta el punto de prácticamente igualarlo al masculino. Existe en la actualidad un gran interés por identificar los factores que han contribuido a este incremento en el consumo tabáquico femenino. El estudio que aquí se reseña se ha realizado con el objetivo de averiguar si existe una relación entre el empoderamiento femenino y el consumo de tabaco entre las mujeres.

Para ello, se llevó a cabo una comparación internacional, basándose en datos procedentes de estudios editados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las Naciones Unidas. Se realizaron, concretamente, análisis de regresión bifactorial y regresión múltiple para determinar la relación existente entre la medida de empoderamiento de género (Gender Empowerment Measure), propuesta por el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, y el cociente de la prevalencia del tabaquismo entre hombres y mujeres (Gender Smoking Ratio), elaborado a partir del informe 2008 de la OMS sobre la lucha mundial contra el tabaco.

Los resultados del análisis afirman la existencia de una relación estrecha entre el grado de empoderamiento (participación económica y política) de la población femenina y el consumo de productos de tabaco entre este colectivo. Los autores del artículo subrayan la importancia de tomar esto en cuenta a la hora de diseñar estrategias contra el tabaquismo. Si se interviniera a tiempo en los países en los que las desigualdades de género todavía no son muy pronunciadas y donde aún hay relativamente pocas fumadoras, tal vez se podría evitar en esas partes del mundo una epidemia tabáquica femenina parecida a la europea.

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