Los contextos terapéuticos
El contexto terapéutico en el que se desarrolla el tratamiento varía en función de diversos factores, entre los que destacan las necesidades y preferencias del paciente, el entorno que le rodea, el tratamiento propuesto, e, inevitablemente, las posibilidades terapéuticas disponibles.
Los principales contextos terapéuticos pueden clasificarse en cuatro:
- Ambulatorio: El paciente no exige internamiento. La ley prevé que el tratamiento se realice preferentemente en el ámbito comunitario
- Hospital de día: También llamados centros de crisis; en este caso, la hospitalización es limitada y se ofrece al paciente un marco más estable que en el tratamiento ambulatorio. Se emplea igualmente como apoyo para pacientes en riesgo de recaída tras un internamiento en hospital o residencia.
- Comunidad terapéutica (residencia): Se recurre al entorno residencial cuando se ha determinado que el entorno del paciente no es el adecuado, o que el mantenimiento con sustitutivos no resulta conveniente y se ha de trabajar sobre los aspectos psicosociales. Tanto el tratamiento residencial como el hospitalario deberían reservarse a los pacientes que han fracasado en el tratamiento ambulatorio
- Hospital: La hospitalización provee un entorno más seguro cuando el del paciente presenta carencias graves. Se trata de la última opción, la que se adopta cuando los demás contextos de tratamiento fallan.
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