Citas
Mirando la escena que tenía ante mí, la propia casa, el simple paisaje de la finca, sus muros helados, las ventanas semejantes a ojos inexpresivos, la poca lozanía de plantas, algunos troncos blanquecinos de árboles enfermos, conturbaba mi ánimo una sensación de postración que no se puede en modo alguno comparar con otra sensación terrena, si no es el despertar del opiómano, su amargo regreso a la vida cotidiana, al odioso descorrerse del velo.
Edgar Allan Poe, La caída de la casa Usher.
El yo drogado toma conciencia de su condición al dialogar con un mundo externo (limítrofe con el propio doble) que, bajo la carga de los efectos de la droga y en consecuencia perturbado respecto a la percepción normal, da testimonio de las modificaciones que se han producido en el observador
Alberto Castoldi, El texto drogado. Dos siglos de droga y literatura.
Ha viajado por Oriente, tiene la cabeza llena de imágenes reales o imaginarias, ha sido pintor, pero renunció a la pintura al llegar a París; está habituado al hachís. Pero lo ha dejado, le basta con aspirar el olor de la caja en que lo guarda para procurarse alucinaciones
Gustave Flaubert, Obras completas.
En una palabra: es imposible no entender que el consumo de sustancias narcóticas, en cantidad pequeña o grande, periódica o constantemente, tanto en las clases más altas como en las más bajas, siempre tiene idéntica causa: la necesidad de ahogar la voz de la conciencia...
Leon Tolstoi, ¿Por qué la gente se droga?.
¡Siguieron los espasmos más atroces! Un hormigueo en los huesos, una náusea mortal, un horror del espíritu que no puede ser peor en el momento del nacimiento ni de la muerte.Después aquella tortura de agonía disminuyó rápidamente y volví en mí como recuperado de una grave enfermedad. En las sensaciones que experimentaba había algo extraño, algo indescriptiblemente nuevo y, por esa misma novedad, indescriptiblemente dulce. Me sentía corporalmente más joven, más ligero, más feliz; y en mi interior notaba una inquietud embriagadora...
Robert Louis Stevenson, El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hide.
Las declaraciones se sucedían a una velocidad excesiva, interrumpidas por silencios imponderables, ya que los adictos al hachís no tienen noción del tiempo, indudablemente a causa de la cantidad de imágenes, y pagan constantemente, al ser ricos en años por millares, con trescientos años los minutos y los segundos.
Alfred Jarry, Los días y las noches.
No creo que luego, en mi habitación, haya sido el deseo secundario de escapar a la tristeza que me había acometido lo que me indujo a las siete de la tarde a tomar el hachís. Fue más bien el intento de abandonarme dócilmente a la mano mágica con que la ciudad me había aferrado silenciosamente por el cogote
Walter Benjamin, Haschisch.
No es casual que los ingleses, hace muchos años, quemasen los campos de opio en China, y que en todo el mundo se prohibiese el libre consumo de opio, de heroína, de morfina y de todas las plantas consideradas alucinógenas como el peyote, el curare, el agar-agar o la bebirina. Se trata de impedir que los hombres recuperen un antiguo saber prenatal del ser que todas las sectas y religiones han enterrado.
Antonin Artaud, Carta a Rodez, Obras completas.
Los momentos de olvido del día después, subsiguientes a la ingesta de ciertos narcóticos, presentan un parecido parcial aunque no menos inquietante con el olvido que preside una noche de sueño natural y profundo.
Marcel Proust, En busca del tiempo perdido. Sodoma y Gomorra.
La hierba que los indios llaman cuca y los españoles coca es una de las grandes riquezas del Perú; porque con ella se hace gran comercio. Los indios la tenían en mucho aprecio y los españoles han aplicado sus propiedades en medicina.
Inca Garcilaso de la Vega, Comentarios reales de los incas.
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